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Iluminados por la Palabra

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El sembrador salió a sembrar

La Parábola del sembrador describe un mundo donde la mayor parte de la gente se dedicaba a cosechar la tierra. Debemos tener presentes que las técnicas para sembrar eran muy distintas en el mundo antiguo. Específicamente, la parábola describe a una persona que siembra “al voleo”, esto es, tirando la semilla en el suelo. Cook y Foulkes describen esta técnica de la siguiente manera:

Desde tiempos bíblicos se acostumbra sembrar en tierra no irrigada antes de arar. Sobre el terreno árido el sembrador desparrama su preciosa semilla. La simiente cae sobre los terrones secos, el duro sendero, las rocas que se asoman entre la tierra y los espinos que han renacido desde la última cosecha. Después, el sembrador escarbará el campo con un rústico arado de madera, cubriendo la semilla con una delgada capa de tierra. (Cook y Foulkes: 132)

La parábola describe cómo la semilla cae en distintos tipos de tierra. La tierra que está “junto al camino” (v. 4) es muy dura, ya que ha quedado compactada por el paso de la gente y de los animales. No debe sorprendernos que parte de la semilla haya caído entre pedregales (v. 5) ya que “los campos de Palestina consisten aun de una capa de tierra arable que apenas consigue cubrir el sustrato de piedra calcárea”. (Cook y Foulkes: 132) Esta condición también explica la presencia de los espinos (v. 5) y las raíces secas de algunas plantas nuevas (v. 6). Como indicamos anteriormente, el fruto promedio de un terreno era de cuatro a cinco por uno, lo que recalca el aspecto carácter milagroso del fruto dado por el terreno fértil.

Los vv. 9 al 12 explican el propósito de las parábolas. El v. 12 hace referencia a Isaías 6:9-10. ¿Cómo podemos explicar este extraño pasaje? Malina y Rohrbaugh (203), en su excelente comentario sociológico de los evangelios, explican que el Nuevo Testamento contiene muchos pasajes bíblicos que dividen la gente en dos grupos: la gente que está “adentro” y la que está “afuera”. Los “de adentro” forman el grupo interno e íntimo en el cual se puede confiar. Los “de afuera” forman el grupo externo que se opone a los propósitos de Dios. Esto explica por qué Jesús hablaba claro con sus discípulos, pero usaba lenguaje simbólico para hablar con las multitudes donde bien podían haber espías enviados por sus enemigos (Mc 4:11).

El mensaje de reconciliación

Cuando leemos esta parábola desde la perspectiva del Ministerio de Reconciliación, encontramos grandes enseñanzas para nuestro pueblo. Algunas de estas enseñanzas son:

1. La proclamación del evangelio es un proceso arduo y sacrificado. Las personas que anuncian el mensaje cristiano van de lugar en lugar sembrando la semilla de la reconciliación. Algunas personas rechazaran el mensaje. Otras no abrirán su corazón al mismo. Aún otras lo abandonarán después de recibirlo con entusiasmo.

2. Sin embargo, esto no debe desanimarnos. El mensaje dará un fruto abundante y sorprendente en las vidas de aquellas personas que comprendan que la reconciliación con Dios implica necesariamente la reconciliación con los demás.

3. Es necesario esperar un tiempo para ver el fruto de la reconciliación. Del mismo modo que una semilla toma tiempo para convertirse en un arbusto y para dar fruto, así el mensaje de la reconciliación toma un tiempo en dar frutos de justicia.

4. Un grupo relativamente pequeño de creyentes puede hacer una gran diferencia tanto en la iglesia como en la sociedad. El fruto espiritual del evangelio es tan grande que un puñado de personas comprometidas con el reino de Dios pueden transformar una institución tan compleja como muestra denominación.

5. En últimas cuentas, el reino de Dios es una realidad “escatológica”, es decir, relacionada con el fin de los tiempos. Esto quiere decir que no podremos eliminar totalmente los elementos pecaminosos de nuestra sociedad. La transformación total del mundo sólo ocurrirá al final de los tiempos. Sin embargo, la iglesia, como avanzada y señal del reino de Dios, debe continuar desafiando a nuestra sociedad a vivir de acuerdo con los valores divinos. Del mismo modo, la iglesia esforzarse por vivir de manera tal que la gente pueda ver esos valores reflejados en nuestra vida diaria.

Fuente: Aciprensa

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